barbijos de friselina

Barbijos de Friselina

Estamos en tiempos en que la palabra barbijo es más mencionada que nunca, ¿alguna vez habías escuchado tanto hablar al respecto? Es que ahora, todos los habitantes del mundo, cada vez que decidimos poner un pie en la calle, tenemos que usar un barbijo. 

Los barbijos de friselina fueron creados a mediados de la década del 1890, como elemento de protección para los médicos que realizaban intervenciones quirúrgicas, de modo que pudieran protegerse de las bacterias que circulaban en el aire durante la intervención.

En el año 1910, llegó a China la peste neumónica, por lo que los mencionados barbijos debieron ser adaptados para que pudieran cumplir una doble función: cambiar la mentalidad de los ciudadanos y detener los gérmenes.

En 1918 llega al planeta la gripe española, y es allí cuando el elemento de protección mencionado toma relevancia mundial. Pero, vamos a ser sinceros, si bien los barbijos tienen una larga historia, nunca han tenido tanta relevancia como la que poseen en la actualidad, y quizás, tampoco la importancia que tienen hoy.

Cómo usar correctamente un barbijo

Antes de continuar, queremos detenernos para dejar en claro cuál es la manera correcta de utilizarlos, sin importar de qué material sea el barbijo que vas a llevar puesto: 

  • Es esencial que te laves las manos con agua y jabón, o bien, utilices un desinfectante a base de alcohol (podés tener tu propio recipiente con 70% de alcohol y 30% de agua) antes de ponerte el barbijo y luego de quitarlo. Esta es la primera regla para evitar contraer cualquier tipo de virus o infección.
  • Este elemento de prevención (el barbijo) debe cubrir la nariz y la boca por completo. Asegurate que NO quede ningún espacio entre tu cara y la tela.
  • Evitá tocarte el barbijo mientras está en uso. Si sucede, procedé a emulsionar las manos con alcohol o a lavarte con agua y jabón.
  • Cuando el elemento de protección se humedece, ¡es momento de cambiarlo por otro! Si es un barbijo desechable, proceder a tirarlo, no reutilizar.
  • La OMS recomienda que cuando se usa barbijos en friselina, tapabocas o cualquier elemento similar, con la finalidad de impedir contagios, se debe intentar no hablar mientras se lo lleva puesto para minimizar al máximo los riesgos.
  • Para quitarse el barbijo: el procedimiento correcto implica que lo retires desde atrás (sin tocar la parte delantera) hacia adelante. Si es desechable, lo tirás de inmediato; si se trata de un barbijo de varios usos, podés incorporarlo en un recipiente con 70% de alcohol y 30% de agua. 
  • IMPORTANTE: jamás apoyes tu barbijo sobre superficies, antes de desinfectarlo correctamente. Si eso sucediera, es importante que desinfectes la zona en la que apoyaste el mencionado elemento de protección. 

Los barbijos de friselina son muy utilizados, dado que resulta un material cómodo a la hora de permitir la respiración, además de ser agradable al tacto con la piel del rostro. Sumado a ello, cabe destacar que el precio de barbijos de friselina es muy bajo en comparación con otras opciones que se presentan en el mercado. 

Los barbijos de friselina son buenos por cualquier lado que se los mire: comodidad, efectividad, precio, confección… ¡y podríamos seguir!

¡Los barbijos están de moda!

En la actualidad, el barbijo se presenta como un elemento o accesorio de vestimenta. Esto es así tanto, que podés encontrarlos en todos los colores y en una gran variedad de diseños. Incluso, podés adquirir tus prendas con un barbijo haciendo juego.

Grandes diseñadores del mundo se pusieron a crear piezas dignas de estar en un desfile; que no nos sorprenda si en un futuro no tan lejano ello se hace realidad y empezamos a ver modelos de pasarela con barbijos de diseñador. 

De hecho, grandes referentes de la moda argentina, tales como Benito Fernández, Maria Gorof, Veronica de la Canal, Adriana Costantini, Santiago Artemis, entre muchos otros, se pusieron a crear barbijos que además de bellos diseños, dibujos y colores, incluían, por ejemplo, orejas de oso con el pertinente diseño para representar a dicho animal.

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